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Madre feliz, hijos más inteligentes

El ambiente donde se cría un niño está fuertemente ligado con el desarrollo cerebral y con la capacidad intelectual general. Un ambiente que los motive a sentirse bien consigo mismos y con los demás, hará que mejore su memoria, las funciones ejecutivas, su rendimiento académico, la destreza motora y también, la inteligencia emocional. Todos los aspectos relacionados con la cognición mejorarán sin duda.

Para crear un buen ambiente en el hogar es muy importante que los padres trabajen su propia estabilidad emocional. Esto es así, porque una persona que no se siente bien emocionalmente y no hace nada para remediarlo, difícilmente podrá transmitir a sus hijos buenos sentimientos o un ambiente acogedor en el hogar.

Los niños captan rápidamente las emociones y las energías que hay en el ambiente donde se encuentran, por lo que si estás triste o con algún trastorno emocional no te sentirás capaz de transmitir felicidad a tus hijos. Es por este motivo que resulta crucial que te esfuerces para estar bien emocionalmente, sólo así te sentirás capaz de la felicidad junto a tus hijos.

Cuando encuentres el camino de la felicidad y tus hijos se sientan también felices en casa, será entonces cuando se produzca la magia en su desarrollo cognitivo. Un niño que se siente feliz, querido, respetado y con todo el amor del mundo en el hogar, se sentirá capaz de conseguir cualquier cosa, porque no sentirá que un error es un obstáculo que le impida alcanzar sus objetivos.

Un niño feliz será más inteligente porque se sentirá capaz, porque no encontrará limitaciones y sabrá hasta dónde puede llegar y todo lo que tiene que hacer para mejorar su propia capacidad. Un niño feliz tendrá mejor concepto de sí mismo, una buena autoestima y un buen desarrollo social y emocional. Todo esto es motivo suficiente para que trabajes en tu propia felicidad desde ya.

La felicidad está en disfrutar del momento, del camino y de todo lo que te rodea.