El embarazo representa un cambio importante en varios aspectos de la vida de la mujer y de su pareja (en caso de que tenga). Supone un reto que puede generar diferentes estados emocionales, sentimientos y percepciones según la experiencia, las habilidades y la forma de ser de la persona. El embarazo es un proceso natural y conviene que se viva con satisfacción y positivamente.
Sin embargo, el embarazo, el parto y el puerperio no son situaciones exentas de riesgos. Es por eso que conviene que la mujer embarazada se haga los controles, las visitas y las pruebas mínimas que se establecen de seguimiento, así como que se dote de consejos, conocimientos y habilidades que la preparen para afrontar los cambios emocionales, físicos y de estilo de vida. Es recomendable que pida una primera visita antes de la segunda falta.
Una vez descartadas las anomalías con la ecografía del primer trimestre, el control que le hago a la semana 20 nos permite, por un lado, recalcular el riesgo establecido si aparecen marcadores tardíos y, por otro, descartar la presencia de anomalías morfológicas fetales menores o mayores. En este momento del embarazo el desarrollo y tamaño fetal me permite una mejor visualización, aunque no hay que olvidar que algunas malformaciones son de aparición tardía o son indetectables mediante ecografía.
Planifica tu embarazo con seguridad
¿Te planteas quedarte embarazada y quieres asegurarte de hacerlo en las mejores condiciones de salud?
Ven y te ayudaré a encontrar el mejor momento para conseguirlo. Una consulta antes de quedar embarazada tiene como objetivo básico asesorarte sobre las mejores condiciones y tu mejor momento.
De momento, si tu plan es ser madre, toma nota de algunas cosas que deberías tener en cuenta: Eliminar o reducir el consumo de tabaco y alcohol. No tomes medicamentos si tienes un retraso menstrual. Vacúnate, si es necesario, contra el tétanos, hepatitis B y rubéola. Practica una actividad física adecuada. Controla tu peso y tu dieta.
Te recomiendo que vengas a verme si: Quieres quedarte embarazada en el curso de un año. Tienes antecedentes obstétricos o reproductivos con complicaciones (abortos, niños con defectos congénitos). Tienes riesgo de enfermedad genética o hereditaria (antecedentes personales o familiares). Tienes alguna enfermedad crónica.
El puerperio es el período que transcurre desde el final del parto hasta la recuperación de los órganos genitales y la reaparición de la menstruación.
Suele durar entre 6 y 8 semanas y se divide en tres fases o etapas: el puerperio inmediato (dos primeras horas después del parto); el puerperio clínico (hasta el alta del hospital), y, finalmente, el puerperio tardío (desde el final del puerperio clínico hasta la primera menstruación).
Son frecuentes el cansancio, los sentimientos de tristeza, la sensación de incapacidad de sentirse buena madre. Durante este período pueden aparecer varias molestias: retortijones (contracciones del útero para facilitar la involución, que pueden ser dolorosas); aumento de la temperatura corporal y escalofríos después del parto y al cabo de dos o tres días, coincidiendo con la subida definitiva de la leche; hemorragia, la cantidad de la que irá disminuyendo a medida que pasen las horas; hemorroides causadas por los esfuerzos realizados durante el trabajo del parto, y grietas en el pezón al comienzo de la lactancia.
Al final del puerperio es imprescindible una evaluación para comprobar que todo es correcto, y poderte dar el alta definitiva.
Durante las primeras semanas de embarazo no se ven cambios en el cuerpo de la madre, salvo en los pechos, que suelen aumentar de tamaño y están más sensibles del habitual. Hacia la semana doce aproximadamente, se puede notar el útero si se palpa la pared abdominal. Es a las 20 semanas de embarazo que el vientre ya se nota voluminoso.
El crecimiento del bebé dependerá del estado nutritivo de la madre antes del embarazo. Si la madre tenía sobrepeso, es normal que gane poco peso durante el embarazo. Si la dieta es variada, el bebé nacerá con el peso que le corresponda.
De todos modos, es importante controlar el crecimiento del bebé mediante biometrías ecográficas y hacer pruebas para descartar que la madre no sufra algún trastorno metabólico, tales como diabetes o alteraciones de la tiroides.
Es posible determinar el sexo del bebé a partir de la semana 14, con la ecografía.